Anclada en nuestras más antiguas tradiciones, la cultura del vino siempre ha estado presente entre nosotros. Durante los siglos XVIII y XIX, Moguer controló buena parte de la economía comarcal ya que de su puerto en la Ribera, salían los vinos del Condado con destino principalmente, al marco de Jerez y la bahía de Cádiz.

    Es, especialmente, en esa época cuando se construyen la mayoría de la bodegas de las que tan pocas nos quedan ya. Precisamente la de Santo Domingo, ubicada en los aledaños del antiguo castillo árabe, y construida en 1.838, es la más grande que queda en pie pues cuenta con 1.705 metros cuadrados de bodega y 684 de patio.

   La bodega se cierra al espacio exterior mediante gruesos muros de tapial verdugados y apilastrados con pequeños huecos abocinados en la parte alta del muro. Por tanto es el patio el que da sentido a la bodega, siendo éste el espacio al que se vuelca la misma mediante la estructura porticada de grandes arcos de medio punto.

   Esta gran bodega está siendo primorosamente reconstruida. se ha respetado y potenciado la estructura porticada de arcos existentes. Se ha abierto toda la línea de arcos que dan al patio, quedando todas las naves abiertas al mismo, consiguiéndose así un espacio diáfano donde los arcos y el patio cobran significativa importancia. Desde el vestíbulo podemos contemplar todo el patio con un impresionante brocal del pozo presidiendo majestuosamente estas vistas. se ha respetado la construcción existente en sus elementos estructurales como en el lenguaje empleado en sus huecos.

   Y todo ello con la noble finalidad de dedicar su amplio y magnífico salón a la celebraciones para bodas, bautizos, congresos, convenciones...  con todos los servicios y comodidades, en un marco único e incomparable, con un ambiente selecto y exquisito.